miércoles, 9 de noviembre de 2011

PUPURRIÑO EL INQUISIDOR: MINISTRO DE VEREDAS Y ATAJOS DE DORMILANDIA


Pupurriño era un chico mediocre. No fue buen estudiante ni se le conocían habilidades especiales ni dignas de mención. Eso si: era muy simpático y muy hablador. Con su verborrea incesante conseguía convencer a los amigos de que era un tipo importante. Ya en edad adulta se metió en política, aun cuando había sido incapaz de terminar sus estudios. Incomprensiblemente, subió y subió y subió.

Cuando el partido político al cual pertenecía se hizo con el poder, Pupurriño fue designado para importantes cargos a pesar de que apenas sabia expresarse con corrección.
En cuanto se enteraba de algún caso de corrupción de cualquier político o cargo público del partido de la oposición, se convertía en una pantera furiosa que, arremetía con saña contra el presunto culpable que para él, no merecía ni siquiera la presunción de inocencia, se transformaba en el más encarnizado inquisidor, condenando al presunto con saña y fruición. No daba tregua ni descanso, una vez mordida la presa no la soltaba. 

Fue especialmente duro con un jefe local del partido opositor, que se había pringado por unos miserables trapitos. Este jefe local llamado Campa-Nudo, sufrió su persecución durante años , hasta su renuncia al cargo.
Nuestro amigo Pupurriño siguió subiendo, llegando a Ministro de Veredas y Atajos, cargo que compatibilizaba con el de Portavoz del Gobierno.

Su familia no se lo podía creer. ¡¡Como había progresado el fillo!!.,¡¡Que importante era el zagal y que pico tenía!!. Cualquiera que le oyera pensaría que el chico era un lumbreras y no: para nada. De niño era bastante obtuso y cabezón y su familia que le conocía bien sabía que seguía siendo. Se operó de la vista, mejorando bastante su estética al desaparecer de su cara las gafotas tan antiestéticas que necesitaba. Se hacía los trajes a medida, se compró un chalet, un ático en la playa, etc. ¡en fin! que decir: daba gusto verle con su cartera de ministro, su cochazo oficial, sus  escoltas abriéndole la puerta, todo el día para arriba y para abajo.


Pupurriño no podía ni quería ocultar su satisfacción, cuando se codeaba con los líderes  de otros países, y una sonrisita perenne asomaba por la comisura de sus pequeños y carnosos labios. 

¡Todo iba viento en popa!. ¡Como le hacían todos la pelota!. ¡Cuanto poder tenía y como le adulaban todos!. Le salían los amigos de todas partes. Sobre todo los empresarios ricos se lo rifaban. ¡ Que placer Maribel!, ¡ Como mola esto de ser ministro!.

Pero hete aquí que, un día uno de sus amigos empresarios empezó a largar algo de una gasolinera y de unos dineros, y luego otro que al parecer era un primo, y por ahí fueron saliendo otros amigos bastante favorecidos por Pupurriño, que antes eran pobres de solemnidad y ahora tenían unas fortunitas más que saneadas. Pronto se empezó a murmurar que el Ministro hacía presuntos favores a sus amistades a cambio de dinerito, todo esto presuntamente ¡Claro está!.
¡En fin amigos! nuestro "querido" ministro inquisidor de "corrutos" fue cazado, justamente haciendo lo que él tanto criticaba.
Queridos lectores: esta es la clase política del reino de Dormilandia.
¿Alguien cree que con este personal se puede conseguir algo?

1 comentario:

  1. Me gusta mucho la saga de Dormilandia. Está muy bien. Sigue con ella

    ResponderEliminar