lunes, 10 de octubre de 2011

LA HONESTIDAD.


Erase una vez un lejano país regido por un apacible y bonachón Rey. Dicho Rey llamado Cedric, era terriblemente despistado y crédulo. Sus Ministros hacían y deshacían a voluntad, mintiendo descaradamente en todos los asuntos de Estado. El Rey les daba tierras, castillos y múltiples prebendas, porque quería tenerlos contentos, pero nada era suficiente para Gorroño el Sucio como era llamado el mandatario y el resto de Ministros que eran avaros y esquilmaban al pueblo con múltiples impuestos. El Primer Ministro era un ser diabólico y ambiciosos que se había hecho con todo el poder y manejaba todos los asuntos a espaldas de su Rey. Este vivía feliz y confiado dedicado a sus comilonas y a sus cacerías a las cuales era  muy aficionado. El desgraciado país estaba sumido en la más extrema pobreza, arruinado por la cuadrilla de gobernantes, que sin el menor escrúpulo lo tenia semi esclavizado.


Un día el Rey salio de caza al Bosque Real . Iba despistado como siempre y se alejó de sus criados en persecución de una hermosa pieza. Cuando se dio cuenta estaba perdido en lo más intrincado del espeso bosque. Dejó que su caballo le guiara y después de un largo rato llegó a un claro entre los árboles, donde de pronto se encontró con un grupo de personas que aparecían entre los árboles y que le rodearon a él y a su montura.
 Muy asustado por la aparición de aquellas personas, el Rey les preguntó ¿ Quienes sois? ¿Que queréis de mi?. El que parecía ser el jefe, un joven alto y rubio de una extraordinaria hermosura le contesto.- Veo por tus emblemas que eres el Rey que tiene esclavizado y arruinado a mi pueblo, tu pueblo. Yo soy Eric de Osma y estos son mis amigos, todos hemos tenido que huir para no ser esclavizados por tus Ministros. Cedric no salía de su asombro. Él creía que su pueblo era feliz y próspero, que todo el mundo tenia una vida digna y que era amado por ello. Poco a poco Eric le fue contando la verdad. 

Así el Rey se enteró que la mayoría de los jóvenes habían huido a los bosques para evitar ser cargados de cadenas y obligados a trabajar de sol a sol en los campos, cuando no podían entregar los impuestos abusivos a los recaudadores. 
Eric, era  hijo de un noble, que al no querer secundar la rapiña en sus aldeas, había caído en desgracia y ahora estaba encarcelado en una lóbrega mazmorra. Sus tierras y castillos habían sido confiscados y su hijo había huido al bosque para no correr la misma suerte.

El Rey pudo conocer a varios jóvenes de la nobleza entre el grupo y quedó anonadado al verlos vestidos con pobres harapos.¡Aquellos jóvenes que eran el futuro de su Reino en aquellas condiciones!. Cedric, creía estar viviendo un mal sueño. De pronto se dio cuenta de que él también era culpable de la desgracia de su pueblo, por no haberse preocupado más.

 Muy triste, prometió a los jóvenes que iba a remediar todo el mal causado. Ellos le creyeron y le acompañaron hasta el camino para que pudiera regresar a su castillo.
No bien hubo llegado y con el mayor de los sigilos, llamó a su presencia a su fiel criado Gencio. Este amaba a su Rey  y le era totalmente leal. Le había visto crecer y le había enseñado a cazar cuando apenas era un niño.
Le informó de todo lo acaecido y le pidió consejo, pidiéndole encarecidamente que no hablara con nadie de su secreto pues ambos correrían peligro.


Gencio le aconsejo llamar a un sabio ermitaño que vivía en los confines del Reino dedicado a la meditación y al estudio.
Cedric, estuvo de acuerdo y así una mañana muy temprano Gencio disfrazado de monje se puso en camino para ir a buscar a Demetrio el Sabio.
Cruzó valles, bosques y montañas y al final llegó  a la humilde choza donde vivía Demetrio.
Gencio le puso en antecedentes de la situación en el Reino y le conminó a acompañarle a presencia del Rey.
No había tiempo que perder, así que se pusieron de inmediato en camino, ambos disfrazados de monjes.

 Un día avistaron una pequeña aldea y se dirigieron a ella buscando descanso y comida. No bien entraron en la calle se apercibieron del silencio sepulcral  que había en la misma. Ni un niño jugando, ni un perro ladrando. La aldea parecía desierta o dormida. Siguieron su camino y de pronto se encontraron con un hombre muy viejo y tullido que cargaba sobre su encorvada espalda un pequeño haz de leña. El hombre se asusto mucho al verlos y se dispuso a emprender la huida, pero su cojera no le permitía correr demasiado. Gencio le alcanzó y le pregunto.¿ Donde están los aldeanos?. El pobre hombre sin dejar de mirarles recelosamente, les contestó: todos están trabajando en los campos del Primer Ministro Gorroño el "Sucio".


 Poco a poco les fue contando como el cruel señor tenía esclavizados a todos por no haber podido pagar los enormes tributos de ese año. Había sido un año de gran sequía y los campos no habían dado fruto. El ganado había muerto de sed y hambre y los pobres aldeanos, apenas podían comer. El malvado Gorroño no había tenido compasión y los había cargado de cadenas, tanto a hombres como a  mujeres y niños y ahora estaban en el bosque cortando madera para la serrería del Ministro.

Los jóvenes que había logrado escapar se había ocultados en las espesuras de los bosques donde vivían de la caza y de lo que podían encontrar.
El panorama tan desolador los dejó muy preocupados y reanudaron su viaje con premura, deseosos de llegar a la capital.
Mientras tanto Cedric había mandado detener y cargar de cadenas a todos los Ministros. Ordenó encarcelarlos y  confiscarles sus tierras y castillos.
Cuando Demetrio y Gencio llegaron al castillo observaron a gran cantidad de vagabundos y aventureros que llegaban al reino atraídos por la falta de ley y orden.

Todos llegaban con ansias de enriquecerse y con deseos de poder obtener buenos puestos en el ejercito y ganar mucho dinero.
El Rey se entrevistó con Demetrio y le hizo participe de sus preocupación. Quería encontrar un hombre honesto para que fuera su Chambelán, y temía equivocarse si se precipitaba en el nombramiento. Demetrio le aconsejó sabiamente y entre ambos trazaron un minucioso plan.


Así los heraldos reales comunicaron a todo el Reino un bando real, en el cual se convocaba a todos aquellos que quisieran pasar las pruebas a superar, para merecer el honor de servir al Rey.
 Nadie sabía en que consistían dichas pruebas, a  excepción de Demetrio y el Rey.
Pronto la gran sala del castillo se llenó con todos los aspirantes, que una vez dentro del recinto ya no podían salir. 
El primero en iniciar la prueba fue Gandulfo el Doliente, un noble riquísimo, pero avaro como pocos, siempre estaba diciendo "Pobre de mi", lo cual dio lugar a su apodo del "doliente". 

Fue introducido en una cámara y dejado en ella con el consejo de que esperara en el punto hasta nueva orden. La cámara estaba toda cubierta de oro y joyas. Al lado había otra más pequeña donde varios cofres de oro y piedras preciosas emitían sus destellos.
Incapaz de resistirse Gandulfo se lleno los bolsillos de su túnica de todas las gemas mas extraordinarias que encontró y de varios lingotes de oro. Se cargó tanto que apenas podía caminar. Al tiempo, un criado fue a decirle que pasara a la siguiente fase de la prueba, que consistía en bañarse en el lago sin quitarse la ropa. Gandulfo se metió en el agua y se hundió como una piedra, tan cargado iba de oro y joyas. Tuvieron que sacarle para que no se quedara para siempre en el fondo del lago.


Cuando lo sacaron empezaron a caer monedas, oro y joyas y todos los presentes pudieron comprobar que era un avaro sin remedio.
Le siguieron en la prueba varios nobles de distinta procedencia, Zapatín El Iluso, Marcelí de la Cueva, Chavisto de Abajo, etc. Todos sin excepción corrieron la misma suerte que el primero.
Cedric desesperado gritaba ¡Acaso no hay un solo hombre honrado en mi Reino!.
 Demetrio se fijo en un hombre de mediana edad sobriamente vestido, que llegaba al castillo en esos momentos. Le llamó la atención su porte y corpulencia.
 Se dirigió a él y le preguntó ¿vienes a pasar la prueba?.El joven le miró con cara de asombro y le contestó. Soy carpintero y vengo buscando trabajo. Demetrio se quedó atónito y de pronto una idea pasó por su cabeza. Se reunió con el Rey y le dijo. Todos los nobles de tu reino han resultado ser unos ladrones. ¿ por que no pruebas con un hombre normal?. Cedric se quedó pensativo unos momentos y dijo. Sea como tu dices.
Hicieron pasar a Yago el carpintero a la sala de los tesoros. Cuando entró en ella se puso a admirar los artesonados del techo y los ricos muebles de la estancia. Ni por un momento se le ocurrió coger nada de los cofres del tesoro. Cuando fueron a buscarle para el baño en el lago, nadó tranquilamente y salio airoso y ágil de las aguas, ante el estupor general.


Demetrio dijo al Rey; He aquí a tu Primer Ministro.
 Yago, fue nombrado Chambelán del Reino y Primer Ministro. En ningún momento el buen Rey, que supo corregir su error se tuvo que arrepentir. Juntos gobernaron largos años, trayendo la paz y la prosperidad al Reino.
FIN

viernes, 7 de octubre de 2011

LA BRUJA OSCURA Y SU CORTE


 LA BRUJA PETULANTA
Érase una vez un bosque frondoso y lleno de
animalitos

BRUJITA LIZZI
de todas las especies. En lo mas profundo de la verde y espesa vegetación había una gruta oculta donde habitaba una bruja muy buena y bondadosa. Se llamaba Lizzi y había llegado a este bonito lugar huyendo de un malvado brujo que la había tenido secuestrada. Había sufrido mucho durante su cautiverio y en un descuido del brujo malvado se escapó y llegó al bosque maravilloso en un estado lamentable. Estaba exhausta y llena de heridas dolorosas y muy afligida por la dura experiencia.



BOSQUE MARAVILLOSO
 Cuando llegó a la gruta decidió quedarse para siempre en aquel maravilloso lugar. Una vez recuperó la salud y la autoestima, adornó su vivienda con plantas, flores, y cestas llenas de frutas, dándole un acogedor aspecto y se dedicó a recoger hierbas medicinales y a preparar ungüentos sanadores con los que curaba a todos los animalitos que sufrían algún percance .
PETULANTA
Pronto su fama se extendió por toda la comarca y  venían, gnomos, elfos y todos los habitantes de los bosques de la región y desde otros muy lejanos, buscando remedio y consuelo para sus males. Ella atendía a todos y pronto se granjeó fama de buena y sabia. Todos juntos formaban una armoniosa familia en la cual cada uno aportaba su granito de arena, para que todo funcionara. Pasó el tiempo y un día se presentó en el bosque una extraña y rara mujer, vestida con unos negros ropajes y un negro sombrero de bruja. Su aspecto era taciturno, muy delgada casi famélica , presentaba en la cara  unas  manchas negras y violáceas, con un horrible aspecto y una gran y terrible infección.

BRUJA POMPONIA
La brujita Lizzi, cuando la vio en ese estado la invitó a entrar en su gruta y le dio comida y cobijo. Poco a poco la siniestra mujer fue reponiéndose y mejorando con los cuidados y atenciones de la buena de Lizzi. Las feas manchas fueron desapareciendo con los ungüentos que ésta le aplicaba y su aspecto dejó de ser tan horrible. La misteriosa mujer dijo llamarse Petulanta y pertenecer a una dinastía de brujos y brujas de un remoto país.
Explicó que venia de un largo viaje, lleno de peligros y vicisitudes, de ahí su lamentable estado. 
PETULANTA
Dicho lugar llamado Brujilandia estaba gobernado por un terrible brujo que obligaba a su pueblo a vivir esclavizado.


BRUJA MALAYA

Tantas desgracias contó que todos quedaron impresionados. Algunos de los animalitos del Bosque Maravilloso quedaron pensativos, pues nunca habían oído el nombre de semejante lugar. Petulanta había llegado volando en una escoba que guardaba celosamente en un gran bolso de mano del que nunca se separaba y algunos habitantes del bosque sentían un escalofrío cuando la veían pasar, tal era su negrura y siniestro aspecto.





FETIDÓN Y SUS POTINGUES


Pronto empezó a sebrar la cizaña en el otrora feliz grupo. Empezaron a llegar brujos y brujas de las más malas y perversas. Unas feas y malencaradas brujas, que pronto se hicierón muy amigas suyas. Después llegó Fetidón, y un montón de viejas y tontorronas brujas que pronto  empezaron a criticar a Lizzi y a indisponerla con los habitantes del bosque.


SATURNÓN
 
Que si Lizzi hace esto o lo otro, que no tenéis que hacer lo que ella os diga etc. Así fue sembrando la semilla de la cizaña en la otrora feliz comunidad, pero cuando estaba Lizzi delante no se atrevía a criticarla y le ponia buena cara, pues era muy falsa y cuando se tomaba sus potingues, resultaba simpática ya que hablaba y hablaba sin cesar. Lizzi la dejó quedarse en una pequeña gruta aneja a la suya y le ayudo a instalarse y a decorar su cueva. Así transcurrieron unos meses en los que todos fueron felices y no hubo mayores
problemas.
PEPOTE EL GNOMO
Un día llegó
al Bosque Maravilloso un despeinada mujer, de ojos saltones que volaba en un dragón de komodo. Un animal peligroso que ella manejaba a la perfección. 


BRUJA DECRÉPITA 

Manifestó venir del otro lado del mundo, de un lugar muy lejano de allende los mares. 
Se acercó al claro del bosque donde estaba la gruta e hizo bajar al enorme dragón, que furioso por tanta animación lanzaba tremendas llamaradas por su boca. La horrible bruja de nombre Pomponia dijo ser experta en pociones mágicas.
POMPONIA Y SU CALDERO
Muy pronto se hizo amiga de Petulanta y fingía también serlo de Lizzi, ambas se mostraban muy pelotas y zalameras, pero por detrás la criticaban, ya qué envidiaban su bondad y carisma.


ELFO KUCO
Los elfos azules, amigos de Lizzi, Kiko y Kuco, pronto se dieron cuenta de lo que las dos brujas tramaban, pero no se atrevieron a decir nada por temor a no ser creídos.
 Al poco tiempo se incorporo al grupo el mago Fetidón, que tenia fama de malo y perverso y de embrujar a todos los seres vivos que se cruzaban en su camino para extraerles la sangre y utilizarla en realizar sus potingues.

Después vino la Bruja Majarona, luego su amiga Lánguida y por último se incorporó la brujita Mentirosa. Esta ultima era pequeñita, pero muy tragona y mentirosa. Decía a todo el que la quería oír, lo maravillosas que eran todas las brujas. También presumía mucho de sus poderes y de lo bien que hacía los hechizos.


FETIDÓN Y SUS BICHOS
Todos juntos formaron un siniestro grupo, y poco a poco se fueron adueñando de todo de una forma maléfica, desplazando a elfos, gnomos y a todos los animalitos de sus viviendas y adueñándose de todo, con sus pociones maléficas y sus malas artes. El ambiente en el Bosque se había enrarecido de una manera atroz. Petulanta estaba todo el día mirándose al espejo, pues el brujo Fetidón le tiraba los tejos y estaba a todas horas diciéndole lo guapa que era. El muy ladino se había dado cuenta de la influencia que tenía sobre la malvada Pomponia y sobre las otras tontorronas brujas.


BRUJAS MALAS Y PERVERSAS
Con los piropos y halagos que interesadamente le dedicaban Fetidón y Pomponia, Petulanta estaba todo el tiempo poniéndose potingues y mejunjes para estar mas 
guapa cada día.
La muy necia se creía guapísima y estupenda, no se daba cuenta de que los dos la estaban utilizando. Un buen día apareció en el lugar una bruja muy vieja y enferma que apenas podía volar, llamada Decrépita. Sus manos estaban torcidas y su espalda encorvada por el peso de los años. Tenía una pierna casi inutilizada y presentaba un aspecto lamentable. Llevaba varios meses en el Bosque y nadie le prestaba atención a excepción de la Brujita Lizzi que como siempre se apiadó de ella, la cuidó y le dio cobijo en su gruta. La bruja fue mejorando y al cabo de unos meses daba gusto verla. Un día la malvada Petulanta se fijó en ella y le hizo gracia como saltaba y brincaba loca de contenta por su mejoría, y entonces la hechizó con un embrujo y un bebedizo, cuyos efectos la hacían creerse con veinte años y no con el millar que en realidad tenía.
BALDOMERA, LA GNOMA
Las malvadas apenas disimulaban
 las risas y burlas que de ella hacían. A las burlas se unieron Pomponia y Fetidón, Mentirosa, Majarona y su fea hermana Lánguida. Lizzzi  intentó advertirla de lo que estaba pasando pero Decrépita no la escuchó y en los días sucesivos se mostró con su benefactora fría y distante. La pobre Lizzi, sufría mucho con esta situación, además de haberle ocupado su gruta y haberla desplazado a un rinconcito, la trataban muy mal y apenas la escuchaban. Petulanda y Pomponia junto con Fetidón, hacían y deshacían a su antojo sin miramiento ninguno hacía ella y hacia sus dos amigos elfos. Los días sucesivos fueron llegando más y más brujos malvados que se hicieron los amos, obligando a todos a rendirles pleitesía, llevarles comida y obedecerles en todo. Se valían de sus magias oscuras y siniestras, haciendo hechizos y pociones a todas horas. En la última oleada llegaron dos brujos llamados Presuntuoso y Simplón.
PRESUNTUOSO
Estos malvados fueron captados de inmediato por Petulanta y siempre la acompañaban a todas partes, esparciendo ramitos de muérdago a su paso, como si fuera la reina de las brujas. A tal punto llego su estado de engreimiento, que pidió ser nombrada como La Reina de las Brujas con el nombre de Bruja Petulanta I. Los demás brujos aplaudieron la idea y un macabro y oscuro día prepararon una gran fiesta, con bebedizos y comidas prohibidas para festejar el nombramiento de la nueva reina de las Brujas, como "BRUJA PETULANTA I", Reina y Señora del Bosque Maravilloso. Fetidón preparó un bebedizo con sangre de estorninos qué según él, traería buena suerte a la negra y malvada nueva reina. Ante esta grave situación Lizzi se reunió en un escondido lugar del bosque con sus amigos los elfos y la gnoma Baldomera. Esta última era una pequeña y dulce criatura, que tenía un corazón de oro y que también estaba siendo hostigada por las malvadas y siniestras criaturas. Juntos hicieron una valoración de la situación y hartos de aguantar las maldades y desprecios de todos, decidieron salir de su amado Bosque y buscar cobijo en otro lugar.
SIMPLÓN
Baldomera dijo haber oído hablar de un brujo hechicero llamado Formelio, qué vivia en un país lejano y al que acudía mucha gente, para recibir sus remedios y consejos. Los cuatro amigos fueron preparando el largo viaje, guardando miguitas de pan y algunos frutos secos que conseguían esconder de la voracidad de los malvados, y fueron acumulando unas pobres reservas para su largo camino. Extremaban al máximo sus precauciones, ya que no querían que se enteraran de sus planes.


BRUJO BUENO FORMELIO

 Nuestros amigos estaban cada día más preocupados y asustados por el cariz que habían tomado las cosas y esperaban ansiosamente una oportunidad para escapar.
Una noche del mes, de abril los brujos organizaron un aquelarre y tomaron bebedizos y pociones preparados por Fetidón y Malaya. Bebieron y bebieron sin parar y cuando ya estaban totalmente groguis la tomaron con el marido de Baldomera el gnomo Pepote. El pobre fue sacado de su casita y obligado a bañarse en una fétida charca, cuando se encontraba enfermo en su cama. El que mas tirria le tenia era el Brujo Saturnón, marido de Decrépita y que aun cuando tenia fama de bueno, odiaba a todos los seres felices, especialmente a los gnomos. Aquella madrugada y una vez reunieron sus escasas pertenencias, muy sigilosamente se internaron en lo profundo del bosque. Corrieron y corrieron sin cesar, buscando alejarse lo más posible. ¡Ah! pero no contaban con el gato Miaoo. Este era tan malo como su dueño Fetidón y siempre estaba atento a todo para contárselo. En cuanto vio al grupo abandonar el claro emitió una especie de risita que puso a los brujos sobre aviso.
GATO MIAOO
 Nuestros amigos vieron de repente caer sobre ellos una multitud de escobas y pronto fueron reducidos con embrujos y maleficios. Cuando despertaron se encontraron atados de pies y manos y metidos en un negro y maloliente pozo. Pudieron ver horrorizados como Fetidón y su gato daban saltos de contento por haberlos cazado y encerrado. Fetidón abria su asquerosa boca de la que salia un nausebundo olor que los dejó sin sentido durante largos minutos.
FETIDÓN Y MIAOO

Cuando recobraron el conocimiento, un silencio sepulcral se había adueñado del bosque. Lizzi y Pepote con ayuda de Baldomera, Kiko y Kuco consiguieron salir del lóbrego pozo y vieron a todos los brujos totalmente dormidos, y atontados por la borrachera y las pócimas. Muy siguilosamente buscaron al gato que tambien dormía y lo metieron con cuidado en un saco para evitar que los volviera a delatar. Emprendieron una frenética huida de aquel que, en otros tiempos fue un hermoso Bosque Maravilloso y que ahora presentaba un aspecto desolador, arrasado por las fuerzas malignas que se habían apoderado del hermoso lugar.
Siguieron adelante sin volver la vista atrás. Caminaron día y noche y al fin encontraron un hermoso claro donde vivia el mago Formelio, que les acogió amorosamene y les presto cobijo y ayuda para establecerse en el lugar, y olvidar su amarga experiencia.Construyeron unas maravillosas casitas y allí todos juntos pronto olvidaron los malos tiempos pasados y fueron felices para siempre.

FIN

domingo, 25 de septiembre de 2011

EL ACOSO MORAL EN LA VIDA SOCIAL


FRASE DE ALBERT EINSTEIN


EL ACOSO MORAL: PARTE III

Lola es una señora de mediana edad: no es especialmente guapa, ni alta, ni destaca demasiado en las distancias largas. Pero gana considerablemente en la distancias cortas y con el trato, donde se aprecian sus cualidades. Es sobre todo una buena persona.
Tiene una forma de ser directa, (si tiene que decir algo lo dice a la cara), pero también sabe pedir perdón cuando "mete la pata y se equivoca". Si hay algo que la saca de sus casillas es el mal estilo y la vulgaridad. Detesta el cotilleo y los chismes y es incapaz de pensar mal de las personas que quiere, en suma; rinde culto a la amistad. Se equivoca a veces con las personas a las cuales trata y da, lo mejor de si misma (a veces a quien no se lo merece). En algunos casos gana amigos incondicionales, en la mayoría de las ocasiones se suelen aprovechar de su generosidad y amabilidad. Cuando se da cuenta de que está siendo "utilizada de forma reiterada",corta la relación por muy doloroso que esto sea.


Lola frecuentaba un Centro deportivo desde hacia varios años. Iba varios días a la semana y llamaba la atención su constancia y regularidad. Jamás tuvo un problema con nadie y todo el mundo la respetaba y admiraba por su disciplina y saber estar. 

Brujilda Calamonte, apareció un buen día en el citado Centro. Destacaba por su extrema delgadez y las largas horas que pasaba encaramada en las máquinas aeróbicas sudando y sudando, sin descansar ni un minuto. Era una mujer "rara", con un manifiesto problema de adicción al deporte, pero nadie, ni los entrenadores, eran capaces de hacerla razonar en este apartado, y por intentarlo no quedaba. Lola fue testigo de que algunos quisieron que moderara su esfuerzo, pero ella hacía caso omiso a todos, y seguía haciendo su santa voluntad.


Con el roce y el transcurso de los años, Lola le tomó un gran cariño. Brujilda era bastante lunática y alocada, pero era simpática y cuando quería, y si no se tocaban los temas que eran "Tabú", resultaba agradable y divertida. ¡¡Eso si, había que dejarla que ella hiciera y deshiciera a voluntad, ya que por un medio o por otro, siempre se salía con la suya!!.
Lola la invitó por primera vez a ella, junto a otros conocidos a una comida para celebrar su cumpleaños. Fue el germen de un grupo, que se fue formando con algunos otros conocidos del Centro. 
Al poco tiempo se incorporaron dos amigos llamados Mario y Juan. Ambos eran brillantes y divertidos, especialmente Mario que desprendía luz y gracia. Pronto se añadieron al pequeño grupo, con gran entusiasmo por parte de todos. Se hacían fiestas divertidas en casa de unos u otros, compartían sus experiencias culinarias etc. Fueron unos tiempos felices y divertidos... en apariencia. 

Mario y Lola congeniaron desde el principio, ambos se entendían con solo mirarse. Era una conexión de esas que se dan raramente entre las personas, lo que molestaba considerablemente a Brujilda que envidiaba esta conexión.  Ellos lo veían claramente, pero los dos la querían mucho y se lo pasaban, porque la veían desvalida y con una triste vida personal, en la que ella era incapaz de poner orden.


El grupo se iba incrementando cada vez más de una forma anárquica y a conveniencia de Brujilda. Ella pasaba largas horas en el Centro y a medida que iba conociendo a más gente, los iba incorporando al grupo sin contar con nadie, solo porque a "ella le caían bien". El problema empezó a ser grande, ya que ella imponía su presencia en todos los eventos que se programaban,(no importaba donde fueran   estos), aún siendo en domicilios privados donde tuvieran lugar. Algunos de los nuevos adheridos, se dedicaron con fruición a adular a Brujilda. Le decían a todas horas lo estupenda que era, lo simpática, lo mona y bla,bla,bla. 

Pronto empezaron a surgir los primeros síntomas de envidias y rivalidades. Un individuo que se hacia el guay y el simpático llamado Filemón, a duras penas conseguía disimular la envidia que sentía hacia el guapo y divertido Mario. Este era un triunfador en el amor y en la vida social, todo lo contrario que el envidioso y repelente individuo. Poco después se unieron al grupo, tres mujeres, de diversa procedencia pero con un gran afán de notoriedad, especialmente una de ellas, que se mostró arribista y calculadora, hasta la nausea. Las otras dos no le iban a la zaga. Todas se dedicaron a la adulación y el culto hacia Brujilda, pasando a ser en tiempo récord las "mejores amigas de su vida".


 La situación se iba deteriorando con las nuevas "adquisiciones" de los más variopintos personajes, que pronto formaron el núcleo duro y la corte de la volátil y falsa Brujilda.
Lola, alarmada por el cariz que estaban tomando las cosas, comentó con Brujilda la situación, y trató de que razonara y entendiera que era imposible que funcionara bien un grupo tan heterogéneo, que ya iba por las veinte personas y en el que solo se esforzaban, poniendo su casa para fiestas y comidas, una minoría de tres o cuatro. 

 Brujilda puso el grito en el cielo, clamando como una energúmena, negando el deterioro evidente del grupo y acusando ladinamente a Lola de todo lo malo que estaba pasando, ya que según ella, "todos los demás eran angelicales y maravillosos" ( especialmente Filemón) que era un ser mezquino y envidioso, pero que le hacia la pelota como nadie. La realidad fue que, en cuanto se vio rodeada de aduladores y de pelotas, se sintió dueña de vidas y haciendas, disponiendo y mandando desde lo alto del sillín de una bicicleta y organizando todo a su voluntad. 


Fue a degüello a por Lola, que era la única que se atrevía a cuestionar su liderazgo y sus actuaciones, con una saña y una crueldad jamás vistas, con un empeño y una maldad dignas de una mejor causa. Seguramente su vida hubiera sido mejor y diferente, si el empeño que puso en destrozar a Lola lo hubiera puesto en organizar y cuidar su vida personal.


Mario y Juan vieron las injusticias que se estaban cometiendo con Lola; como Brujilda y sus compinches iban a por ella de una forma descarada y cruel. No había motivo para dicha persecución. Simplemente Lola  se atrevía a contradecirla, brillaba demasiado y su brillo y su valía, quitaban protagonismo y lucían más, que el  brilli-brilli y el falso oropel de cartón piedra, con que la hueca y trastornada mujer adornaba su patética y miserable vida.


 Mario también fue objeto de sus insidias. Él era demasiado bueno y valioso y además se había puesto al lado de lo que era justo. Fue demasiado para ella. Intento sembrar la cizaña entre ellos, pero no lo consiguió. Los difamó, fueron borrados de todos los eventos, se les retiró la palabra por parte de la mayoría de sus adeptos, desaparecieron de la actividad social del grupo: ellos que tanto habían trabajado y luchado por la consolidación del mismo.


Mario, Juan y Lola, pasaron un año terrible, todo el grupo pasó de ellos; gente que días atrás disfrutaban de sus fiestas y comidas, de pronto les negaban el saludo. Nadie movió un dedo para salir en su defensa, todos se portaron como unos miserables asustados, temiendo ser represaliados por la manipuladora Brujilda, a la cuál después no tenían empacho de criticar.



Sobre todo les dolió el pago recibido de Brujilda; una persona a la que ellos tanto habían querido y a la que tanto habían ayudado cuando lo necesitó, en el transcurso de los largos años, y durante sus graves crisis personales.
Pero Dios ayuda a quien se lo merece. Lola aprendió la lección y Mario y Juan también. Su amistad creció y se fortaleció por la experiencia, y quiso el destino que sus verdaderos amigos acudieran en bloque en su apoyo, confortando su corazón y haciendo que el mal trago pasara mucho antes.

Ahora, una vez superado el bache, pueden analizar fríamente lo pasado y hablar de ello sin dolor, y han llegado a la conclusión de que el mal estaba agazapado en un ser vil y vanidoso con apariencia de  "mujer con aspecto oscuro y corazón negro", que los utilizó mientras le convino y cuando se vio rodeada de una pandilla de frikis oportunistas y cobardes, se creyó que "era Dios" y podía hacer y deshacer a su antojo. No contó con la fortaleza de Lola, Mario y Juan y ahí empezó a perder.




AMIGOS: como siempre, esta historia esta basada en hechos reales. Se omiten nombres y lugares, por razones obvias. 
Esta historia ha sido una perfecta operación de acoso moral dirigido por una mala mujer, contra unas personas que siempre fueron buenas y consideradas con ella. Por si sola no lo hubiera podido hacer, para eso contó con la colaboración necesaria del grupo que la rendía pleitesía y al cual manejaba a su conveniencia, en una perversa operación de manipulación de masas, en el que ha demostrado ser una gran experta.